Todos los buenos momentos acaban en alguna ocasion,
no importa si es más tarde o más temprano, cada uno tiene su final.
Por mucho que nos cueste creerlo, lo sabemos dentro de cada uno de nosotros.
Esperamos a que muchas de nuestras cosas mas apreciadas, nuestras relaciones y nuestras personas queridas, no se vayan jamás; pero la realidad no es otra que esta: todo acaba.
Puede ser el fin de una vida estupenda, con una muerte repentina, o el final de un amor pasional y sin fronteras. Cabe la posibilidad de que sea la destruccion del hogar perfecto, o que sea la ruina de tu perfume favorito.
Hay que afrontar el miedo, coger un poco de valor y valentía para afrontar cada perdida, y poder decir la temida palabra para algunos -como la mia- y decir simplemente, ADIOS







